Odio las fotos, las detesto, la cámara no me quiere y yo a ella tampoco, es una relación imposible... lo hemos intentado todo pero nada funciona, no hay feeling y si no hay feeling no hay nada que hacer. Les pasó a Guardiola y a Etoo y no les quedó más remedio que separarse... no cabe duda que fue lo mejor para ambos. Asi que siguiendo su ejemplo, la fotografía y yo decidimos de mutuo acuerdo separar nuestros caminos, por eso huyo de los objetivos como alma que lleva el diablo y sólo me dejo fotografiar cuando consiguen acorralarme. Soy de esas personas que tienen un perfil malo y otro peor.
Con estos antecedentes ya os podéis imaginar que una sesión fotográfica para mí es exactamente igual que pasar una tarde gozando de la hospitalidad de un tribunal de la inquisición, sobretodo por la situación, no es lo mismo sacarte una foto rodeado de tus colegas del alma, bajo los efectos de una pecaminosa cantidad de alcohol, con ropa cómoda y nadie a quien rendir cuentas, que estar en un salón con una mesa de caoba adornada con una primorosa bombonera de plata y de fondo varios retratos de niños vestidos de primera comunión. Sin embargo, ese marco incomparable de belleza sin igual no es tu único problema, tienes que llevar un traje perfectamente diseñado para que el riego sanguíneo no llegue al cerebro y alguien te dice (en tono imperativo) que actúes con naturalidad, sí claro, la situación invita a actuar con toda la naturalidad del mundo.
Además los fotógrafos, como expertos torturadores que son, te hacen posar en todo tipo de situaciones ridiculas tipo "túmbate en el sofá, haz que te colocas la corbata, mira con nostalgia al horizonte, sube la pierna, pon cara de llegar tarde, echa una última mirada a tu vida de soltero, vuelve los ojos de tal manera que expreses con un solo parpadeo lo que experimenta el ser humano cuando se acerca a una etapa decisiva de su vida..." Lo ideal para mí, horas recibiendo órdenes estúpidas de alguien que encima ha tenido la desfachatez de cobrarme una pasta que no se merece, si esto fuera un mundo justo semejante comportamiento justificaría el asesinato.
Pero esto no es todo, lo malo no es que te saquen fotos, lo malo es que tienes que verlas e incluso enseñarlas y no haya nada que motive más a tus seres más queridos que ver cientos de instantáneas en las que apareces haciendo el ridículo y sobretodo no hay madre que no quiera una foto de la feliz pareja con mirada enamorada, disfrazados ridiculamente y con el monumento típico de rigor a su espalda, es decir, la foto más horrible que te puedes echar a la cara. Sólo imaginarme inmortalizado en un marco de plata de ley en semejante pose y sobre un tapete de ganchillo en una mesa camilla me produce escalofríos.
Sinceramente espero no tenerla con el fotógrafo y sobretodo no daros el gusto de verme posar, el único as en la manga que tengo es que todo es negociable, sobretodo si pagas tú, pero me parece muy mala mano teniendo en cuenta que hay mucho público esperando con ansia esas fotos... ¿Resistiré?
Tonterías :P Sólo hay que ver lo bien que sales en las fotos. Además, estas no van a ser las típicas fotos de boda, jajajajaja!
ResponderEliminarResistirás, Ben, resistirás. :-)
ResponderEliminarUn beso.
Lorena.
Jejejeje dile a Leo que te de unas clases de "pose" para las fotos. Yo podría dartelas pero las poses femeninas no te ayudarían mucho ;)
ResponderEliminarBeso pa los dos!