Queridos lectores,
Hoy voy a contaros una historia de mi infancia, eran los alocados años ochenta, esa década de hombreras imposibles, de movidas madrileñas y de series míticas como El Equipo A, en resumidas cuentas una década bastante cutre salchichera, pero como es la década en la que me tocó crecer... pues como que le tengo cariño.
Andaba yo atribulado en mis pensamientos infantes cuando una horrible visión captó mi atención, tras un escaparate se encontraba la enorme figura de ébano de un guerrero Masai (no sé si era Masai, pero africano era seguro) lanza en ristre y de la punta de la lanza colgaba un cártel que decía "Se hacen listas de bodas." Primero me asombré ante lo horripilante de la estatua que tenía ante mí y luego raudo y veloz pedí a mis progenitores que me explicaran con premura que era una lista de bodas. En estado de shock me quedé cuando me explicaron en que consistía el invento y traumatizado de por vida al pensar en que mente enferma podría querer tener a ese horrible guerrero adornando el salón de su casa.
Los años han pasado y esta historia se la he contado a muchos de mis amigos y seguro que más de un cabroncete está removiendo cielo y tierra para conseguirme la susodicha figurita, tantas veces lo he contado que temo juntarme con un ejército que ríete tú del ejercito de terracota de Xian.
Toda esta introducción viene mucho al caso porque los regalos que se suelen hacer en las bodas tienen un denominador común, son horripilantes y por mucho que intentes convencer a la gente de tus gustos siempre hay alguien que se desmarca con algún regalo "original"
Por ejemplo, yo sé de buena tinta (aunque ella lo niegue) que mi madre está deseando regalarme una vajilla inglesa decorada con una bucólica escena campestre o una cristalería de bohemia, las madres son así, te quieren con todo su corazón, pero cuando se dedican a decorar tu casa parece que se quieren vengar de los dolores que provocaste en el parto. Vamos a ver, mi casa está hecha con muebles de Ikea y mi salón lo presiden un Warhol, un Magritte y un póster caricaturesco de Pulp Fiction, así que colar en mi casa una vajilla inglesa y una cristaleria de bohemia es igual de consecuente que colocarle a un Cristo un turbante y un Kalashnikov.
¿Y cómo podía olvidarme del regalo estrella de las bodas? La bombonera, en sus versiones de plata, de cristal o incluso combinadas es la cosa más inútil que ha parido madre y encima cuesta una pasta indecente. Analicemos el producto ¿Para qué sirve una bombonera? Seguro que tú, avispado lector, estás pensando "Pues para guardar bombones so imbécil" pues no sé en otras latitudes pero tras un duro verano en la meseta te aseguro que en la bombonera ya no hay bombones, hay fondue de chocolate, por eso la mayoría de los orgullosos poseedores de una bombonera la llenan de caramelos, pero aquí no acaba el horror bomboneril, si te encuentras en tu camino con una bombonera échale valor y levanta la tapa... lo más probable es que te encuentres dentro un caramelo toffee que lleva ahí dentro desde el siglo XVI, ese caramelo está tan duro que está fosilizado. Además regalar bomboneras es antiguo, está pasado de moda ¿Cómo estoy tan seguro? Pon bombonera en google y si te sale algo que no sea el estadio de Boca Juniors es tu día de suerte.
Bueno amigos, en la segunda parte de este apasionante post os hablaré de los regalos que sí molan en las bodas con la vana esperanza de que el mundo escuche mi lamento.
Demasiado tarde, sabes de sobra que ya tengo encargado el guerrero Masai con su lanza en una mano y una bombonera en la otra, para uso y disfrute de todo aquel que tenga el ¿placer? de parar en un vuestra humilde morada.
ResponderEliminarY espero y confío no ser el único que os regale semejante maravilla.
PD: Se te ha olvidado comentar el regalo estrella de mi boda, los marcos de fotos. Tengo tantos que no sé dónde leches los voy a poner. Es más, no tengo tantas fotos que me guste ver plantadas por los muebles de hogar ;p
Hermanito, tú por lo menos tienes sitio para poner los marcos, nosotros ni eso xD
ResponderEliminarBen, dices de las cristalerías de bohemia, pero no sé si recuerdas que media docena de copas de champán ya tienen su lugar en casa, cortesía de tu futura suegra, jejeje
Estoy deseando leer la segunda parte :P
Hola!
ResponderEliminarJo, me ha encantado lo del guerrero, que sepas que lo mismo me uno a los "buscadores de masais", que conozco un par de chinos que son casi como el corte inglés.
Un beso chicos!!!!
Lorena.
Lore, guapísima!!!!!!!!! qué tal lo llevas?? Así que te vas a unir a los buscadores de masais, eh?? jajajajaja!
ResponderEliminarYa tenemos elegido el regalo de los hombres y prácticamente el de las mujeres, estoy muy contenta :D
A ver si sacamos algún hueco libre un finde y nos vemos, que tengo ganas de ver a mi peque :D
Muchos besos para los 3!!!
Eldemo no compares, tu puedes fundir todos esos marcos de plata para convertirlos en balas, cuando nos invadan los hombres lobo alienígenas tú serás de los pocos que sobreviva.
ResponderEliminarEso Lorena, yo sacando descuentos para tu niño y tú comprándome masais...ya te vale.